lunes, 24 de enero de 2011

Amor y otras drogas.

Se han terminado las drogas y el amor,
ahora al volar siento un poco de miedo.
Dónde quedan las horas robadas al reloj,
maldita dulzura entre tantos malditos besos.

Se han terminado los vasos y el alcohol,
ahora los versos se funden con el hielo.
Sigo buscando un pellizco de calor,
sólo una chispa que encienda el mechero.

Hoy las agujas que perforan mi piel
son vergonzosas, y a tientas, sin querer,
liberan artillería de rosas por mis venas.

Hoy son las musas con sus armas de mujer,
las que esconden, tras su cara de pena,
cientos de miles de rimas entre las piernas.

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