miércoles, 29 de octubre de 2008

Siempre habrá música para..

Los buenos, los malos días.
Las noches salvajes,
miradas lascivas.
Besos románticos,
autopistas vacías.

Sabiendas sabidas,
el frío, el otoño.
Inviernos al sol,
Madrid, Barcelona,
Las Vegas. Texas.
El oso y el madroño.

Lágrimas secas,
risas ambiguas.
El pitillo de después,
la luz entre la persiana.
El tic tac aburrido.
Yo, tú, él. Nosotros.

Los gatos negros.
Cervezas frías.
Miradas calientes,
güisquis con soda
melopeas con nocturnidad
y verso libre.




viernes, 10 de octubre de 2008

Son como tambores de guerra atronando mi cabeza. Picapedreros cizallando adoquines a cada paso que doy. Ni siquiera la férrea defensa que a veces supone la almohada es capaz de acallarlos.
Y al fondo estoy yo suplicando: "que acabe ya, que acabe ya..."

Cuando un mal día se convierte en una mala semana pueden ocurrir dos cosas:

a) Que el karma te de un respiro y te arranque una sonrisa para remediar el hundimiento.

b) Que el mal día convertido en mala semana se convierta a su vez en un mal mes.

Crucemos los dedos.