miércoles, 24 de septiembre de 2008

Porno intimista

Bueno, parece que he entrado en un impass en el que me cuesta escribir un poco. No sé si será porque no estoy inspirado -ja!- o porque en otras ocasiones el alcohol actúa como detonante -lo más probable. El caso es que recupero para la ocasión algo ya escrito hace algún tiempo y usado como canción, dejando la promesa de tener material fresco para oscasiones venideras.

Es difícil
el comenzar a imaginar
los sueños húmedos,
las historias sin final.
Las miradas piensan mal
a puerta cerrada.

Importante
significa no pensar,
no ser un poco indecente,
no me quiero calentar...
Que la puerta está cerrada
y empezaremos a chillar.

Esas manos
que me empiezan a tocar...
no me ates,
no me dejes respirar.
Las vecinas
siempre nos miran mal.

A puerta cerrada
nada parece igual;
no muerdas la almohada
que nadie puede oírte gritar.


Siempre suyo:

martes, 23 de septiembre de 2008

Xabarín Club



Porco bravo, xabaril, xabarín... Chámalle equis. Se non fuches do Xabarín Club non es ninguén!
A ilusión que nos facía envíar as tarxetiñas coas respostas as preguntas imposibles que facían durante o programa.

















sábado, 20 de septiembre de 2008

Alehop!


¿Por qué eres tan jodidamente bueno?

Quememos el mundo.

‘Si quieres que la gente conduzca mejor, quita los airbags y pon un machete apuntando al cuello, nadie pasará de diez por hora’.

jueves, 18 de septiembre de 2008

No lo entiendo...
¿Alguna vez habeis oído el tic de los segunderos de un reloj?
Yo sólo escucho tac, tac, tac...

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Eppur si muove

Siempre lo noto antes de que ocurra. Ese aire caliente, cargado de electricidad estática. Es una especie de coqueteo invisible, de danza electromagnética. Y yo me siento en medio, como una pequeña parte esperando lo que se avecina; un espectador privilegiado en un teatro al aire libre.

Si cierro los ojos, puedo oírlos en silencio, excitados, esperando la orden. Esperando que alguien los libere y puedan cabalgar victoriosos tiñendo el cielo de luces cegadoras; haciendo redoblar los tambores que marcan el ritmo al ballet luminoso.

Y de repente, el mundo se tiñe de mojado. Y las chicas miedosas se arremolinan bajo las sábanas, y las parejas desnudas encuentran banda sonora al desgaste de sus cuerpos.

Y yo me quedo quieto, en silencio, intentando pasar desapercibido; cerrando los ojos; respirando el olor de las aceras empapadas de lluvia.



Mamá

- Mamá... ¿Tú eres virgen?

martes, 16 de septiembre de 2008

Puntos y aparte.

Me divierte jugar a ser siluetas, y que las sábanas sean nuestro teatro chino. Acariciarnos y mirarnos con malicia. Perder la ropa sin quererlo, y sudar tanto que las ventanas contengan el rocío de nuestros cuerpos. Cortar planos con el movimiento incesante e inevitable, rozar poco a poco con los dedos la superficie brillante y mojada de nuestra piel.

Me encanta jugar a escondernos de la combustión cómplice que nos rodea, y birlarle cucharadas de pasión a las altas horas de la madrugada; los quejidos del colchón de medianoche; el ritual a oscuras de nuestros besos a deshora y nuestras ataduras con ejecutivos sin corbata.

Me gusta tumbarme en cama a tu lado, dónde no hay nada más que dos puntos y aparte consumidos mirándose en silencio.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Crónica I

Llora un poco. Quédate sin cordón umbilical. Descansa. Mama. Descansa. Mama. Llora. Caga. Caga. Caga. Llora. Gatea. Mama. Llora. Duerme. Caga. Duerme. Llora. Gatea. Primer paso. Cae. Llora. Comienza a andar. Cae. Llora. Come. Caga. Corre. Duerme. Papá. Mamá. Pupa. Caga. Llora. Ríe, ríe y ríe.

Tu primera guardería. Tu primer amigo. La primera chica. Plastilina. Plastidecor. Colorines. Juega. Llora. El colegio. Los libros. Las mates. One. Two. Three. El gracioso de clase. Tu ojo vago. Ratoncito Pérez. La segunda chica. Tu primer amor. Cumpleaños. Regalos. Reyes Magos. Xabarín Club. Oliver y Benji. Bom bom chip. Playmobil. Lego.

Los Reyes son los padres. Ratoncito Pérez es papá/mamá. Odia las mates. Ni one. Ni two. Ni three. Estudia. Reacciones ácido-base. Ciencias o letras. Calderón de la Barca. La primera novia. El instituto. Erecciones. Chicas. Chicas. Chicas. Masturbarse. Granos en la cara. La primera vez.
La segunda. La tercera. El señor de los anillos. Fútbol. Perder. Ganar. El suspenso en mates. El suspenso en inglés. Las ostias. Septiembre.

El selectivo. Los nervios. Las noches sin dormir. Lengua. Inglés. Historia. Galego. Ciencias da terra. Química. Biología. Un 8. Verano. Fiesta. Domir. Comer. Fiesta. Los 18. Dormir. Comer. Chicas. La 23ª vez. Dormir. Sol. Playa. Tormentas de verano. FHM. Los Red Hot. Conciertos.

Qué estudiar. Dónde. Cómo. Becas. Dónde vivir. Miedo. Mamitis. Elige universidad. Elige amigos. Frikismo. No estudiar. Apuros. Fiestas. No ir a clase. No comer. Dormir. Sentirse mal con uno mismo. Fiesta. Damm. Estrella. Judas. Franziskaner. Estrella. Cacique. Tus amigos. Cacique. Jueves. Brugal. Brugal. Cerveza. Whiskey. No mezclar. Vomitar. Viernes. Mami.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Alameda de Santiago

La vi una tarde paseando, sola, en la alameda. A su alrededor, las siluetas se desdibujaban por envidia, cediéndole todo el protagonismo a ella. Creo que el peso de mi mirada hizo mella en sus largas piernas y hubo de sentarse en un banco a descansar el serio desgaste que le producía.

Tropecé deliberadamente, no para confirmar mi torpeza sino para poder dejar de observarla un momento. Mala fue mi suerte que en el invisible esfuerzo por mantener la verticalidad, nuestras miradas se cruzaron y por un breve lapso de tiempo dejé de descender hacia dónde la gravedad me llevaba. El problema es que los lapsos, por definición, no duran mucho tiempo.

Me encontré de bruces con el adoquinado -y duro- suelo. Al levantar la vista hacia el banco no hubo más intercambios de palabras sordas entre nosotros, no porque yo no quisiera, más bien porque ella ya no estaba. Quiso el azar que al caer, mi cuerpo sufriese en sus carnes el peor y más aciago de los males: Mi corazón latía, dolorido, quejumbroso en silencio por no haber muerto.

Mi padre me había dicho una vez que el mejor de los dolores es el de un corazón esguinzado a primera vista y que lo "peor del mejor de los dolores" -nunca se le había dado muy bien el prosaicismo- era la falta de cura.
- ¿Y cómo sabes cuándo se te esguinza el corazón, papá?
- Lo sabrás porque mientras sufres el mejor dolor del mundo la sonrisa no saldrá de tu cara.

Y yo, sin quererlo, sonreía sin tener por qué.