viernes, 10 de octubre de 2008

Son como tambores de guerra atronando mi cabeza. Picapedreros cizallando adoquines a cada paso que doy. Ni siquiera la férrea defensa que a veces supone la almohada es capaz de acallarlos.
Y al fondo estoy yo suplicando: "que acabe ya, que acabe ya..."

Cuando un mal día se convierte en una mala semana pueden ocurrir dos cosas:

a) Que el karma te de un respiro y te arranque una sonrisa para remediar el hundimiento.

b) Que el mal día convertido en mala semana se convierta a su vez en un mal mes.

Crucemos los dedos.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

animo pichirilo!
miralo por el lado bueno... y si el q se llevo el movil fuera el director de una discografica? e? e? xD
:D

no estes triste

Anónimo dijo...

Para los malos días siempre hay buenas canciones que tal vez no animen, pero sí ayudan a llevarlo...

Señor Guisante dijo...

Siempre hay una buena canción para todo... Los malos días, los buenos, noches salvajes, miradas lascivas, besos románticos y autopistas vacías.

Anónimo dijo...

G-U-A-U
me ha encantado lo q pone a partir de los puntos suspensivos...