A partir de hoy pasaré las noches en vela, para así estar despierto cuando amenezca el equinoccio de primavera, y poder ver el horizonte roto por el sol del este.
Quizá ese día encuentre el rumbo o tal vez lo pierda para siempre. Aunque a veces ambos extremos estén demasiado cerca...

No hay comentarios:
Publicar un comentario