Ser ligero nunca fue importante; las valentías se caen a peso... y con ellas van cayendo uno a uno cada sueño.
Fue difícil divisar el suelo. Sin querer, nos resistimos a creerlo e hicimos como si el viento todavía sacudiese nuestro pelo.
Las historias siempre se ven mejor desde arriba, dónde el ponerse en pie y el cómo hacerlo nunca importan. Dónde volar es posible y el final está lejos.
Siempre me gustó ver las historias desde arriba...
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