Soy asiduo a regatear las prisas y ver pasar de lado los problemas. Cualquier tipo de tristeza se soluciona con una buena dosis de vida bajo sábanas, como una suerte de panacea. Mi idiotez me convirtió en un experto en maniobras de escapismo, de disuasión y contraespionaje al enemigo. Pena que las balas sean capaces de atravesar a veces mis preciadas sábanas...
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