viernes, 17 de junio de 2011

σ Octantis



No quiero asustarme si en medio
del viaje entre las constelaciones
siento un ataque de vértigo.
Si no soy capaz de encontrar
la estrella polar que marque
el norte, el sur o el camino
para no desviarme del discurso
improcedente entre tanto lastre
de palabras y ausencia de besos.

No soy quién de interponer
mis preferencias al sol y la luna
en un eclipse de mareas
en el que las sirenas varadas
se pierdan el postre de arena
o los momentos pegados con miel.


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