Aunque duelen los cuchillos de hielo
y me queman al romper por dentro,
los encierro en la boca de una chistera
y con ellos me construyo un conejo.
Me pierdo con él bosque adentro,
en el corazón de mi cerebro.
Dónde existen las tiritas de verso,
dónde a veces se para el tiempo.
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